La sublimación se utiliza para la impresión sobre tela, tiene la ventaja de ser resistente a los lavados manteniendo los colores vivos e intensos. El principio es muy simple, una cinta de papel se imprime (en offset) al revés para que los motivos impresos estén en el buen sentido una vez calcados sobre el soporte textil.

El papel y la tela se superponen y pasan bajo presión a través de un cilindro caliente (210º) durante unas decenas de segundos, bajo el efecto del calor, la tinta se fija en la tela y no queda más que separar el papel del textil cuando sale de máquina.